Cada ser es único, irrepetible e inigualable...cualquier
competencia sería absurda, pues cada cual puede aportar la particularidad de su
esencia...somos partículas divinas y debemos respetarnos y sobre todo, amarnos,
en vez de intentar sobresalir o pisar al otro.
Por desgracia en la sociedad en la que vivimos, tan
competitiva, en vez de sumar, se resta, y se intenta sobresalir aplastando a
los demás...
Si fuéramos conscientes de la riqueza que cada uno porta, con su
particularidad y su única esencia, trataríamos a los demás como a nosotros
mismos, siempre desde el amor y la comprensión.
Ya dice la máxima: "trata
a los demás como te gustaría que te tratasen" o "No hagas a los demás
lo que no te gustaría que te hicieran a ti"...Si aplicásemos esto, todo nos iría mucho mejor, en la familia, en el trabajo, en la sociedad y en el mundo...
Myriam Cobos

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