martes, 6 de junio de 2017

EL ÚLTIMO VUELO

Esta tarde, volviendo del trabajo, encontré una paloma muy malherida en la acera, me quedé allí, pensando qué podría hacer por ella...
Estaba tan mal, sangraba, posiblemente había sido atropellada por un coche...la gente que pasaba me veía mirarla con preocupación y me decían que le retorciese el cuello para abreviar su sufrimiento...yo pensaba: pobrecita, bastante tiene, yo sería incapaz de hacer algo así. 
Entonces, escuché a mi corazón y tan sólo pude hacer lo que mejor sé, darle amor. 
Me agaché y comencé a acariciarla suavemente con cariño la cabecita, el cuello, le puse la mano como manto de protección...en ese momento, dejó de quejarse, su respiración se volvió tranquila y expiró en paz...sentí cómo depositaba su alma en mi mano, que yo elevé al cielo con un soplido, que la llevó hasta el infinito...
D.E.P.


Myriam Cobos


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